Olga del Valle Giménez, Doctora en Ciencias Biológicas

Dra Olga Giménez, Primera Científica del Laboratorio de Paleovertebrados (UNPSJB)
Compartir:

La doctora en Ciencias Biológicas, Olga del Valle Giménez (San Miguel de Tucumán, 28 de febrero de 1954 – Comodoro Rivadavia, 16 de agosto del 2021) Se sumó al equipo del primer Grupo de Investigación en Paleontología de Vertebrados en 1985, como docente de la Cátedra de Zoología, convirtiéndose en la primera científica que formó parte originalmente de lo que hoy es el Laboratorio de Paleovertebrados de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, junto al Dr. Rubén Martínez y al alumno (posteriormente geólogo) Jorge Rodríguez.

Participó muy activamente de todas las campañas de exploración y excavación de varios restos de dinosaurios, y posteriormente de los trabajos científicos de Xenotarsosaurus bonapartei y Epachthosaurus sciuttoi. En 1993 se traslada al Museo Egidio Feruglio de Trelew, donde forma parte del equipo de investigadores en paleontología de vertebrados. Entre otros hallazgos, participó de la excavación y estudio del dinosaurio Tehuelchesaurus benitezi.

Hacia el año 2000 retorna a la UNPSJB, donde realiza su tesis doctoral sobre el dinosaurio Epachthosaurus sciuttoi y retoma su actividad docente como Profesora de la Cátedra de Zoología General para la carrera de Licenciatura en Ciencias Biológicas. En el 2010 presenta su tesis con el título “Osteología y relaciones filogenéticas de Epachthosaurus sicuttoi de formación Bajo barreal, provincia del Chubut”. Para esto tuvo que comenzar a incursionar en las herramientas de tecnología e inglés, para poder traducir las lecturas científicas.

Fue delegada regional de la Asociación Paleontológica Argentina (A.P.A.) una organización científica no gubernamental (ONG) que tiene como principal objetivo congregar a los cultores de la Paleontología y Estratigrafía de Argentina. Participaba activamente en la divulgación de la Revista Ameghiniana de la APA.

 

Hija menor de tres hermanos, provenía de una familia de clase trabajadora, padre ferroviario y madre modista. Fue la primera de la familia en terminar una carrera universitaria y un ejemplo para las generaciones venideras de la familia, así lo expresa su sobrina Paola Giménez que nos acerca a su aspecto personal, la recuerda “como una persona humilde, con un sentido de protección hacia la familia y sus amigos cercanos, valiente y perseverante, en todos los proyectos que emprendía ponía su alma, corazón y cuerpo, el esfuerzo por superar los obstáculos que la vida la ponía a prueba fué, el motor de su vida”.

En 1980 recibe el título de Licenciada en Ciencias Biológicas en el Instituto Miguel Lillo de Ciencias Naturales en la ciudad Capital de la provincia de Tucumán, “durante sus años de carrera, logra forjar lazos con sus compañeros de estudio, eran para ella parte de su familia, la recibían por largas horas ofreciéndoles un lugar donde poder pasar sus días de estudiante, de cada compañera que transitó a su lado, ella siempre contaba anécdotas y siempre fué un apoyo para ellas”,

A finales de mayo de 1980 llega a la ciudad de Comodoro Rivadavia (Chubut) invitada por su amigo de universidad y geólogo ya radicado en la ciudad desde hacía largo tiempo, Hugo Herrera, con el que entabla una relación de amistad con su familia por muchos años, y esto la incentiva a pensar en su residencia en la Patagonia “siempre escuchábamos los relatos que nos contaba sobre sus amigos y de cómo ellos cuidaron de ella”. Aunque tenía un lazo muy fuerte con su padre, ella había decidido irse a la Patagonia, “por supuesto que al enterarse del interés de ella por trasladarse a la Patagonia, el padre le transmite su preocupación por emprender un viaje hacia una región tan alejada y desconocida para ellos, con el fin de desmotivarla, pero ella ya lo tenía decidido, y hasta se tomó el trabajo de ahorrar dinero para su pasaje y estadía, realizando bordados a los vestidos de novia, que su mamá entregaba todos los sábados, ya no había vuelta atrás y decidió emprender su viaje”. Con esto demostró su interés por el conocimiento la valentía y anhelo por un nuevo comienzo.

Sus primeros pasos como docente fue en el Colegio Biología Marina y en el Colegio Cervantes, “hasta que consiguió una entrevista para ingresar a la Universidad (UNPSJB) que en esos años, no había muchos profesionales con su formación en la ciudad”. A los meses de establecerse en la ciudad, llega su hermana y esto termina de fortalecer su decisión de quedarse definitivamente en Comodoro Rivadavia. Desarrolla la docencia con un particular compromiso con sus alumnos “comprendiendo sus emociones y fortaleciendo las debilidades que presentaban a la hora de transitar por su materia, Zoología.”

Ya cuando comienza a formar parte del grupo de investigación de exploración en busca de fósiles, comienza  una etapa de esfuerzo físico y emocional en su vida, “la investigación la sumergió por completo, pasaba sus días entre la Universidad y la familia, perdiendo a veces la noción del tiempo, cada vez que entraba a su laboratorio las personas de seguridad le tenían que golpear la puerta de su laboratorio para avisarle que ya era hora de cerrar,  siempre nos decía esto con una ligera sonrisa de asombro y miedo”.

Cuando era época de sus viajes “recuerdo a mis pocos años al venir de vacaciones en verano, verla llegar toda vestida de campo con su piel quemada por el sol, cargando una mochila gigante donde cabía todo tipo de elementos y frazadas, luego pasaba muchos días durmiendo y recuperando fuerza, que seguramente había perdido en esas largas jornadas de trabajo a las inclemencias del tiempo duro, pero que la movilizaba su afán de conocimiento y su sentido de colaboración con su equipo de trabajo, eso en circunstancias ideales, en otras ocasiones llegaba y sin poder  abrir su mochila emprendía de nuevo su viaje, a los pocos días”.

Paralelamente formaba parte de varios proyectos de su cátedra, en 2009 con el Proyecto de Investigación “Los reptiles del Área Protegida Punta Marquéz” realizaba caminatas en búsqueda por zona del Marqués, “esas eran nuestras salidas los domingos después de almorzar. Su carrera fue apasionante para ella, nunca se detuvo y siempre buscó el conocimiento, tuvo que viajar a Brasil, México y por la Argentina para preparar su doctorado, siempre escuchábamos sus anécdotas, recuerdo escuchar decir, pensar que toda mi vida me consideré tímida, hasta que llegué aquí, y pensaba, para mí que era la mujer más valiente, sin la tecnología de hoy día. Sus charlas duraban largas horas, por suerte fué así”.

A pesar de haber llegado a la ciudad de Comodoro muy joven, nunca perdió el vínculo con su familia, hermanos, padres y sobrinos, ya que cada vez que se hablaba de ella el orgullo de mis abuelos era más que evidente, relató su sobrina.

En resumidas palabras, concluye Paola Giménez, “su vida transitó en el laboratorio de la Universidad, sus salidas de campo y su familia. Mujer de temple fuerte, apasionada por su trabajo, arte en  sus manos, amante de la lectura, siempre informada de la realidad económica y cultural, protectora de todo ser vivo que se vinculaba con ella. ¡Así la recordamos!”

Agradecemos el aporte de Marcelo Luna (Laboratorio de Paleovertebrados de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud -UNPSJB) y de sus sobrinas, la Lic. Paola Giménez (docente e investigadora) y de la Bioquímica Valeria Muñoz, ambas de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la UNPSJB

 

10 respuestas

  1. OLGA fue una gran amiga y compañera de la Universidad. Juntas transitamos muchas horas de estudio, cada una haciendo nuestro doctorado hasta largas horas de la noche. Compartíamos largas horas de charla y mates. Hermosos recuerdos perduran de nuestra gran amistad. Por siempre en mi corazón.

  2. Es muy grato leer los comentarios, muchas gracias por dedicar el tiempo de lectura para la sección de Mujeres Científicas. Honrar a las que ya no están y que han hecho historia en la ciencia y celebrar a las que hoy son ejemplo de trabajo en el sur del país.
    Las y Los invito a construir juntos el espacio.
    Pueden dirigirse para compartir información al correo smartinez@cafecientificopatagonia.com

  3. Merecido homenaje a nuestra entrañable Olga Giménez, con quién tuve la gracia de compartir muchos hermosos momentos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *